GESTIONAR LA RABIA

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Seguimos con las cuatro emociones básicas. Hoy en este post, quiero hablarte acerca de la rabia, esa emoción
muchas veces difícil de expresar que a menudo nos guardamos por no explotar; entonces, queda escondida
dentro de nuestro ser, minándonos en silencio o bien, la sacamos contra nosotros mismos (comiendo en exceso,
mordiéndonos las uñas, etc.).
Os decía en el post sobre el miedo y sobre la tristeza, que cada emoción tiene una función positiva siempre y
que también nos puede llevar a lugares que no convienen, la cara negativa que yo le digo.
Depende de nuestra gestión emocional, que es algo que se puede aprende y que como todo, requiere atención y
entrenamiento al ritmo de cada persona.
La Rabia
La rabia es la emoción que surge cuando sentimos que algo no es justo o cuando sentimos que tenemos que
defender lo que es nuestro. Si el miedo nos incita a correr y la tristeza a ir hacia dentro, la rabia nos permite
pelear. Su función es movilizar mucha energía, para defendernos, para parar situaciones que no nos hacen
bien y marcar nuestros límites.
No permitirte la rabia y acumularla, puede llevarte a tener problemas de salud mental y física (afecta al sistema
cardiovascular, hígado, estómago principalmente) además de condenarte a vivir en un enfado continuo, contra
todo y contra todos y esa el la cara negativa de la rabia acumulada.

El enfado es una emoción difícil de expresar de forma sana:

  • Si nos dejamos llevar por la rabia, podemos caer en situaciones conflictivas, caóticas y violentas.
  • El no vivir ni expresar la rabia afecta a nuestra salud y además nos puede dejar atorados en un ambiente donde nos hacen daño, sin que podamos defendernos; esto sucede por que durante infancia, la rabia ha sido una emoción muy censurada para la mayoría de las personas.

¿CÓMO GESTIONAR LA RABIA ENTONCES?

No hace falta estallar y arremeter contra todo. Podemos identificar la rabia e intentar parar el discurso
mental que la potencia. Cuantas más vueltas le demos a lo que nos ha provocado rabia, más aumentarán
las sensaciones en nuestro cuerpo, como el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la subida de la
adrenalina. Esto nos prepara físicamente para actuar de manera agresiva, cual animal que se siente
agredido.

TIPS QUE PUEDEN AYUDARTE

1 Parar el discurso mental para no aumentar la emoción.

2 Date cuenta de cuál es el mensaje que te transmite la rabia (establecer límites, parar una situación, defender nuestra opinión…)

3 No actúes en caliente siempre que puedas. Puedes proponer a la otra persona seguir con la conversación en otro momento.

4 Puedes descargar toda la energía de tu rabia practicando algún deporte, gritando en el coche cerrado o descargándola con un cojín si lo prefieres, te quedarás muy relajad@.

5 Mira desde la tranquilidad la situación que se ha dado, desde fuera… como un observador.

6 Toma las decisiones que consideres oportunas y comunícalas a la persona/s involucrada/s asertivamente.

7 Siénte la satisfacción de haber podido sentir tu rabia, descargarla saludablemente y no haber reaccionado de forma explosiva, sino de forma calmada y en favor de tu bienestar.

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